Wednesday, July 14, 2010

Monday, July 12, 2010

Barrio Ejercito de los Andes

Ayer estuve en el barrio Ejercito de los Andes que vio crecer no solo a Carlos Tevez sino a la generacion 1.5 de muchas de las familias tobas con las que trabajo en en buenos aires. Ahora que Estoy casi cerrando el campo y despues de insitir a uno de las personas con las que trabajo, fuimos a visitar a una de sus hijas que nacio ahi y siguió viviendo en el lugar cuando sus padres se mudaron al barrio actual.

La historia que reconstruyo es como V. de unos 78 años, "pionero" en Buenos Aires desde 1955, estibador del puerto, que vivió en Dock Sud, Espeleta y finalmente recibe un departamento en Ejercito de los Andes, en Ciudadela. V. funda una de las primeras organizaciones indigenas interetnica que funciona en Buenos Aires y es un referente. Llegan mas familias del Chaco gente mayormente joven que se quedó sin tierra en la zona de Chaco central. Primero paran con conocidos en Ciudadela, pero luego empiezana pensar la idea de tomar unos locales vacios. Le preguntan a V que le parece y el aconceja hacerlo todos juntos y en un mosmo momento. Lo hacen. Viven ahi mucho tiempo pero sin agua, colgados a la luz. El hombre que me lleva tiene posibilidad de mudarse a un departamento, son unos 8 chicos en un caurto, los adultos en otro un living y un balcon. Es exactamente igual al que visito solo que con distinta orientación.
La mudanza en la familia a la que visito presenta controversias. Las hijas mas grandes no quieren mudarse, una de ellas permanece en el barrio, dos hijos mas ya tenían su propia vivienda precaria en la zona de villa.

Las familias tobas se organizan a partir de una reunion de padres de la escuela, se juntan otras familias en otras villas, mayormente ciudad oculta, unidas por lazos de parentesco arman una cooperativa de artesanías y comienzane el trabajo de en escuelas. A partir del contacto con un escuela catolica se logra la donacion de tierras por parte del obispado. La mayoría de los adultos de las familias, los que migraron del Chaco arman sus relatos presentando la vida en el barrio Ejercito como inaguantable, rodeada de violencia y de nuevos problemas como la droga que ellos desconocían. Llegar a Derqui fue la posibilidad de "volver a tener un espacio", casas despegadas unas de otras, fondos, arboles y verde. Algunos explicitamente hablan que fue casi como volver al Chaco, con su arboles y sus campos.

Con ese relato, reconstruido a partir de charlas con distintos miembros de esta familia, mas los de V y dos dirigentes del barrio, llegué a la visita. Nos encontramos en Liniers, tomamos un colectivo y unos 15 minutos mas tarde nos bajamos. Una cuadra mas adelante en una esquina empezaba una feria, abajo de un arbol mujeres de pollera larga y hombres de traje, parecian ser testigos de jehova o miembros de alguna otra iglesia. En la otra esquina una camioneta y 5 gendarmes con armas alrgas custodiaban una de las entradas con cierta indiferencia, charlaban y se reian como parte mas del domingo. Entramos entremedio de la feria, R me habia hablado de la feria, que se puede encontrar de todo y de hecho habia desde carnicería a choripanes, zapatillas y videos, nada muy distinto a otra muchas. Propuse comprar unas empanadas pero R me dijoq ue no que después volvíamos. El dia estaba muy feo, el cielo casi negro y al fondo las torres. Encaramos por una de las calles internas, que unen los distintos nudos, doblamos y en seguida se veía la "canchita" impecable que donó Tevez al barrio. Por supuesto habia chicos jugando. Me señalaron el nudo 2, ahí en una de las torres (no retuve el numero) habia vivido R en el piso 8. Propuse sacar una foto y me dijo primero que si y despues que mejor no, no volvía a sacra la maquina.

Subimos dos pisos y entramos al departamento super bien cuidado de L la hija de R. Eran las 12 Salude a los 3 hijos, al marido y por supuesto no me dejaron salir a comprar nada. Se largo a llover y el marido bajo a comprar pan. Tomamos cafe, charlamos, almorzamos, llovió aun mas y abandonamos la idea de salir a dar una vuelta, mas cafe, vimos la final del mundial.

Lo primero que me preguntaron fue "sos periodista no?" y ahi me di cuenta que asi como los "indigenas" tienen a sus antropologos y misioneros y gente de ongs, la gente de FA tiene a sus periodistas dandoles vueltas, observandolos y definiendo al barrio como el lugar mas peligroso del país. Le explique que me interesaba la historia de la gente de derqui y como llego a buenos aires, no se si es una opcion mejor a ser periodista.

Mientras cocinaba charle mucho con L. Primero de que le gusta mucho cocinar todo casero y recibir gente, que no le gustaba que sus invitados lleven algo, ni que se hagan vaquitas. Hablamos de donde compra las cosas y como cada nudo tiene varios locales que venden un poco de todo, desde varias panaderias a mercaditos. Ademas esta la feria varias veces por semana y me volvió a invitar a que vaya.

El marido de L, J, crecio ahi toda su vida, hasta hace dos años vivían en el departamento de su madre que es mas grande, de 3 cuartos. por la suegra de un cuñado se enteraron de esa casa y pudieron comprarla. Ambos me explicaron que los medios dicen cualquiercosa del barrio, que no lo conocen, que crean la imagen de que todos son delicuentes. Les digo que me molesta mucho cuando hablan asi de las villas, que no quieren hablar que en el barrio son aun mas trabajadores que en otros barrios. Enfatizan que desde que se generó esa idea que el barrio es un lugar de ladrones, en los 90 (leo notas que hablan de Jose de Zer como responsable) ya no se pudo dar vuelta. Todo empezo con un tiroteo muy fuerte con Chilenos que se refugiaron en una torre, las familias tobas estaban ahi abajo (una hermana me dice que es por ellos que quedó el nombre).

L me cuenta que hubo momentos en que en el barrio había de todos los uniformes, de los azules, de gorro rojo, de comando. Pero dice que desde entonces estaba mas tranquilo el barrio. Que había menos tiroteos. Pero dice que es como en cualquier otro barrio donde tambien hay robos y la policía le tira a los ladrones. Ella cuenta que nunca le robaron ahi. Al contrario las veces que le robaron fue en el barrio de ahora, le salieron del descampado y le sacaron plata. Otra vez le robaron una bici que era de V. Ella nunca se hayo bien en el barrio. Vivió dos meses y se volvió con su hermana que seguía en el barrio Ejercito. Ahí en un baile hace 15 años conoció al marido, se caso despues de 10 años y 2 hijos en el 2005.

Hablamos tambien de la iglesia y lo complicado de como educan las monjas, que nunca mandarían a su hija a una escuela de monjas, que las de enfrente del barrio (de R) discriminan. Que a ellos no los querían en el barrio por ser tan blancos. Hablamos de niños y como se organiza con sus chicos que van a a la escuela afuera del barrio, su hija salio mejor alumna del año pasado, por que le gusta y eso esta bueno. Del trabajo del marido en mantenimiento en Chacarita. Se pasan noticias sobre los otros hermanos, que se podrían encontrar J y uno de ellos para volver juntos un tramo en el tren. Hablan de creditos que tiene cada uno de los hijos de R, de como les va en el trabajo.

A eso de las 4:30 R me propuso volver. Al salir me dijo "viste que chiquito el lugar" pero a mi no me pareció mas chico que cualquier departamento. Le dije esto "pero no se puede hacer nada mas" Claro contruir otro caurto o ampliar la casa imposible le dije. Fuimos a la estacion caseros para volver por el otro lado.


No totalmente vinculado pero si algo, de vuelta en casa, Rafa leia esto.

En
 cuanto
 a
 nosotros,
 cuando
 vemos
 
 a
 profesores
 salidos
 de
 no
 se
 sabe
 qué
 “comité
 de
 vigilancia
 ciudadana”
 llegar
 a
 lloriquear
 en
 20‐ Heures
 que
 se
 ha
 quemado
 su
 escuela,
 recordamos
 cuántas
 veces
 lo
 habíamos
 soñado
 
 de
 niños.
 Cuando
 escuchamos
 a
 un
 intelectual
 de
 izquierdas
 eructar
 sobre
 la
 barbarie
 de
 las
 bandas
 juveniles
 que
 increpan
 a
 los
 transeúntes
 en
 la
 calle,
 roban
 los
 escaparates,
 incendian
 los
 coches
 y
 juegan
 al
 gato
 y
 el
 ratón
 con
 los
 CRS,
 recordamos
 lo
 que
 se
 decía
 de
 los
 gamberros
 en
 los
 años
 1960
 o,
 mejor,
de 
los 
apaches 
de 
la 
“Belle 
Époque”:
“Bajo
 el 
nombre 
genérico
 de
 apaches
 –escribe
 un
 juez
 
 del
 tribunal
 de
 la
 Seine
 en
 1907‐
 ,
 está
 de
 moda
 llamar
 desde
 hace
 algunos
 años
 a
 todos
 los
 individuos
 peligrosos,
 
 pandillas
 de
 reincidentes,
 enemigos
 de
 la
 sociedad,
 sin
 patria
 ni
 familia,
 desertores
 de
 todas
 las
 tareas,
 prestos
 a
 los
 golpes
 de
 mano 
más 
audaces, 
a 
cualquier
a tentado
 contra 
las 
personas 
o 
las
 propiedades”.
 Estas
 bandas,
 que
 evitan
 el
 trabajo,
 toman
 el
 nombre
 de
 su
 barrio
 y
 se
 enfrentan
 a
 la
 policía
 son
 la
 pesadilla
 del
 buen
 ciudadano
 individualizado
 a
 la
 francesa:
 encarnan
 todo
 aquello
 a
 lo
 que
 él
 ha
 renunciado,
 toda
 la
 alegría
 a
 la
 que
 él
 ya
 no
 accederá.
 Resulta 
impertinente 
existir
 en
 un 
país 
en 
el 
que
 un 
niño
 que 
se 
pone
 a
 cantar
 es
 desairado
 inevitablemente
 con
 un
 “¡cállate,
 que
 vas
 a
 hacer
 llover!”,
 donde
 la
 castración
 escolar
 descarga
 un
 tenso
 flujo
 de
 generaciones
 de
 policías
 empleados.
 El
 persistente
 aura
 de
 Mesrine
 mancha
 menos
 su
 rectitud
 y
 su
 audacia
 que
 el
 hecho
 de
 haber
 emprendido
 la
 venganza
 de
 aquello
 de
 lo
 que
 todos
 deberíamos
 vengarnos.
 O
 más
 bien
 que
 deberíamos
 
 vengarnos
 directamente,
 allí
 donde
 continuamos
 dando
 rodeos,
 difiriendo.
 Pues
 no
 ofrece
 duda
 que
 por
 mil
 bajezas
 inadvertidas,
 por
 todas
 las
 clases
 de
 murmuraciones,
 con
 una
 pequeña
 y
 fría
 maldad,
 con
 una
 venenosa
 cortesía,
 el
 Francés
 no
 cesa
 de
 vengarse,
 permanentemente
 y
 contra
 todos,
 del
 aplastamiento
 al
 que
 se
 ha
 resignado.
 Era
 el
 momento
 en
 que
 el
 ¡jode
 al
 policía!
 toma
 el
 lugar
 del
 ¡sí,
 señor
 agente!
 En
 este
 sentido,
 la
 hostilidad
 sin
 matiz
 de
 ciertas
 bandas
 no
 hace
 sino
 expresar
 de
 una
 manera
 un
 poco
 menos
 sorda
 el
 mal
 ambiente,
 el
 mal
 espíritu
 de 
fondo,
 el
 deseo
 de
 destrucción 
salvadora 
en 
la 
que 
se
 consume 
el 
país.

pag 10

Wednesday, June 02, 2010

VISUALISING MIGRATION AND SOCIAL DIVISION

Interesting list I got on the visa mail list

VISUALISING MIGRATION AND SOCIAL DIVISION


FQS 11(2) "Visualising Migration and Social Division: Insights From
Social Sciences and the Visual Arts"

Ball, Susan (France) & Gilligan, Chris (UK). Visualising Migration and
Social Division: Insights From Social Sciences and the Visual Arts

Friend, Melanie (UK). Representing Immigration Detainees: The
Juxtaposition of Image and Sound in "Border Country"

Aston, Judith (UK). Spatial Montage and Multimedia Ethnography: Using
Computers to Visualise Aspects of Migration and Social Division Among a
Displaced Community

Bruslé, Tristan (France). Living In and Out of the Host Society. Aspects
of Nepalese Migrants' Experience of Division in Qatar

Ball, Susan & Petsimeris, Petros (France). Mapping Urban Social Divisions

den Besten, Olga (France). Visualising Social Divisions in Berlin:
Children's After-School Activities in Two Contrasted City Neighbourhoods

Doerr, Nicole (USA). Politicizing Precarity, Producing Visual Dialogues
on Migration: Transnational Public Spaces in Social Movements

Gilligan, Chris & Marley, Carol (UK). Migration and Divisions: Thoughts
on (Anti-) Narrativity in Visual Representations of Mobile People

Carvalheiro, José Ricardo (Portugal). Is the Discourse of Hybridity a
Celebration of Mixing, or a Reformulation of Racial Division? A
Multimodal Analysis of the Portuguese Magazine Afro

Wolbert, Barbara (USA). "Studio of Realism": On the Need for Art in
Exhibitions on Migration History

Monday, May 31, 2010

bicentenarios

Sin una idea muy clara de como narrar esto pero antes que pase mas tiempo una entrada sobre los eventos de la semana pasada. Me tome el evento como instancia de trabajo de campo pero claro que fue dificil seguirlo especialmente por que la gente con la que estoy trabajando finalmente no paticipó. Empecé la semana el 18 de mayo en el que fui a entrevistar a V en el barrio, una entrevista que lleva ya como 7 encuentros por que V llego a Buenos Aires en los 50 y trabajó en el puerto y fundó una de las primeras organizaciones indígenas aca en Buenos Aires (y fue "informante" de generaciones de antropologos). Ademas de seguir con la historia de su vida V me iba a pasar los datos de un encuentro por el bicentenario al dia siguiente, al que lo iba acompañar. cuando llegué lo encontré apurado y preparandose para salir. Me contó ue no lo habn vuelto a llamar y partia al instituto de asuntos indigenas a averiguar donde era la charla.

PArtimos juntos de vuelta al centro y al inai. Sin dar demaciados detalles, alli llegamos y nos atendió alguien que lo contactó con quein lo habia llamado. Le dijeron que no, que la reunion se cancelaba para Agosto, que lo iban a invitar a una reunion de ancianos. Al dia siguiente lo que había si era una reunión del Consejo de participación Indigena, convocado un poco sibre la coyuntura al parecer despues de 2 años sin reunirse. Esa reunion es claro solo para representates elegidos, por pueblo y region. Ahi nos encontramos con varia gente en una oficina que el INai tiene abierta para uso de indigenas que estan por buenos aires. Hay varia gente de buenos aires mismo. En general tienen muy poca informacion sobre la marcha del 20, uno solo esta al tanto de lo planeado para ese dia y quienes no participan, le piden si pueden llamarlo dice que no va a poder contestar mensajes ese dia. El resto dicen que no fueron convocados, pero que iran, muchos de buenos aires se preguntan por que la gente mismo de buenos aires no ha sido contactado con tiempo, una mujer dice que querria ayudar si hace falta algo para la gente que viene de afuera. Nos vamos despues de una horas conversando ahi.

Me llegan varios mails, sobre la marcha del 20, sobre una el 21 de los que no van a ir el 20, con una posicion contra ambas marchas y que cuestiona el dialogo con el estado. Cruzamos información con una amiga antropologa, le escribimos a la gente de Indy. Completamos alguna huecos, leemos posiciones. Vamos finalmente a la convocatoria de la marcha central el jueves al mediodia en av de mayo y 9 de julio. No hay organizaciones de las provincias, sino org sociales de bs as, sindicatos, algunas de indigenas de bs as, grupos dispersos. MArchamos a 9 de julio y corrientes, frenamos en el obelisco. Nos preguntamos donde esta la gente que viene del interior. Esperamos. Primero llegan caminando como viniendo de retiro mas orgnaizaciones sociales, que se suman, finalmente la entrada de la gente que viene de las provincias. Impactante, un frente de indigenas avanzó ocupando el anchor de la 9 de julio. No solamente las orgaizaciones sociales en red con la tupac esperaban. Me sorprendió aun mas unas mujeres rubias de botas perfectas de tacos con un cartel de cartulina, casi escolar, que decía "Barrio Norte te da la bienvenida". Me dio entre el escepticismo y la sorpresa finalmente sonreimos con unos amigxs, gente de barrio norte que seguramente descubria a los indigenas a traves de las promociones de la tele. Y finalmente mucha gente con botones del programa 6,7,8 que es en las ultimas marhcas casi un movimiento más. Clase media, progresista, con un apoyo al gobierno desde ese lado.

Tomamos diagonal quedando cerca de los tobas que eran los menos organizados, si habia varias banderas pero estaban al final y algunos con carteles recien echos, con carton y birome y sostenidas por un palito. No vi a nadie conocido ni de Formosa ni de Chaco ni del barrio, pero seguimos. Mas adelante un hombre joven de bufanda de whiphala. y cuando avanzabamos por diagonal lo mas sorprendente, los oficinistas del microcentro asomados a las ventanas y balcones, aplaudían, tiraban papelitos y más bienvenidas. No puede evitar algo de emosion y bastante de asombro, esa misma gente que no para de quejarse por los piquetes y cortes de calle si recibía bien a esta columna encabezada por ponchos y banderas. Ser la imagen de un indio "puro", que se imaginan por fuera de una politica partidaria tan desprestigiada, por fuera de dirigencias que al menos esta clase media conosca?

La marcha termino en el palco en plaza de mayo, me segui cruzando con gente conocida pero no del Chaco. El escenario lo lo veia a pesar de estar cerca pero escuche los saludos de Milagros, y luego Sandra Russo y luego una colla que daba testimosnios de explotacion tremenda y lloraba, un dirigente mapuche ( no se quien) que da un discurse solo en mapuzungum y recien despues aparecen las consignas de la marcha, en contra del modelo de explotación, de la minería, por la incorporación de lenguas indigenas en la educacion como idiomas oficiales, ejecucion de la ley de emergencia territorial, freno a desalojos. En ese momento hacia 4 horas que estaba y me tuve que ir a otra reunion.

dejé la plaza llena y en la esquina de enfrente vi a un grupo de tres mujeres jovenes, vestidas de oficina, con un cartel de tela que estiraban entre las tres que llamaba a la unidad en latinoamerica.

Monday, April 05, 2010

clase media pachorra

final de una nota a ferreyra

–Hay una cosa racista en la Argentina que nunca se planteó –siempre decimos que los otros son racistas–, y que se expresa bajo mil formas. En 2001 la clase media cantaba “piquete, cacerola, la lucha es una sola”, pero después se divorció de los piqueteros. Hay un afán de diferenciación permanente. A la clase media nunca le gustó mucho mezclarse con las masas. No es que quiere que esté mal el de abajo, pero mejor que se mantenga en su corralito. Los medios de comunicación contribuyen a construir un tipo de imagen en la que los piqueteros son marginales que salen con los rostros tapados y palos. Pero la clase media no puede entender, o no quiere, que el piquetero se cubre el rostro porque después lo busca la policía. Y así los van estigmatizando en función de sacarlos de la calle y de contraponer al trabajador con el piquetero, que es una forma de dividir a los sectores populares. Y de mostrarlos como vagos que viven de los planes, que no quieren trabajar, en contraposición con la Argentina del trabajo. En realidad un tipo de clase media siempre se la rebusca para trabajar menos, o no hacerlo. Hay discurso construido en el que se legitima el “esfuerzo” de los sectores medios, pero la realidad es muy diferente.

Wednesday, March 10, 2010

a trip and the space in between

I am not very productive in terms of posts, so here goes a whole section from a paper i am deleting. I still believe in the argument but was rightly criticized I do not present enough evidence. I believe I will be able to make the case when I finish and organize new fieldwork "data". Meanwhile I keep on writing and wishing to get something decent.


The trip of the urban Toba school teachers to the rural area described in the initial vignette, resulted from an invitation by rural intercultural schoolteachers to attend a meeting in their village. The village was undergoing a conflict with the local school because Toba kids going to the school were having serious learning problems and they had expressed bad treatment from the “white” teachers. The community had demanded the removal of the head of the school, and requested the incorporation of the Toba intercultural teachers to the school. An NGO was supporting this claim with a project to develop materials and methodologies in intercultural education. This NGO had helped organizing the meeting and was the one organizing the transportation of people.
The trip was a positive statement of the connection of urban schoolteachers with their colleagues in the rural village. As a response to a community conflict, it presented a collectivity that had specific claims to make to the state functionaries. Making the encounter in the village was a statement of the possibility of meeting in a rural area, in contrast to the general tendency to hold these types of meetings in cities. In this section I analyze the way this trip highlighted a difference between rural and urban Tobas, the way the places become redefine , and the frictions emerging as people traverse the limits of their “home” location.
From my first arrival in the neighborhood I was impressed to see how much urban Toba travelled, against my idea that as urban poor they would have limited options to do so. The reasons for travelling vary from attending a meeting or pressing demands on a government agency, to visiting relatives, and selling handicrafts. Usually people combine these reasons; for example, they extend a stay after a meeting to visit relatives. They take advantage of the organized trips to spread and reinforce their relations with relatives or to get to know new acquaintances.
People traveling on the bus were mostly young, in their twenties and thirties, most of whom had been born in the city or migrated as children and lived most of their lives there. In the present urban youth share the notion of progress linked to the city but they also have very articulated claims about the forms of exclusion they are subjected to as indigenous. They recognize themselves as from a neighborhood but they highlight that they have specific indigenous knowledge and habits, they know how to build handicrafts and how to find materials for them in the bush. The older people on the bus were some of the ones I had interviewed about their migratory experience; they call themselves first “settlers” distinguishing from migrants of a latter period and the youth.
During the meeting I was surprised to see how both groups were suddenly identifying themselves as urban and contrasted their experience with the experience of people in the village. This trip in contrast with the movements back and forth before the moment of settling in the city, was one in which people living in the neighborhood arranged their schedules to go to a meeting and then return at an established moment to go back to work and to their other occupations. My surprise was that even when people in the neighborhood tended to present themselves as indigenous coming from the countryside, while they were in the city they were speaking as urban dwellers. So, while urban Toba in the city center stressed their marginality from the city and presented themselves as indigenous artisans, in the rural area they expressed detachment from the rural way of life, that they lack of natural environments like those close to the village and that they hardly ever eat bush food. The contrast with the village makes the people from the city neighborhood define themselves as urban.
In addition, while we were on the muddy roads trying to get back to the paved road people talked about how hard it is to live in the country, where you cannot move if there is bad weather. The expressions of concern contributed to shape a sharp contrast between the place of the bus accident, the villages and the neighborhood. For instance, when the bus stopped a young teacher, who is fond of going to the nearby bushes to collect handicraft material, she expressed that she couldn’t get wet because she gets sick easily and wouldn’t make it to work. With this concern she showed that her urban job is not compatible with the uncertainty of travel to a village. The anxiety about not getting back home and being stuck in the middle of the countryside grew with the technical difficulties to fix the bus, the impossibility to buy food. We perceived the place we were stuck with the bus as a “nowhere” place that shaped the discontinuity between the village and the city.

In a way this site as a “nowhere” seems to fit the description of travel of Victor Turner (1974) that has been reconsidered for many analyses of contemporary tourism. He analyzes religious pilgrimages and finds them as “liminal” process in which community ties are reinforced, forms of solidarity with strangers (and fellow-travelers) take place. However it is still an interesting question of how the spaces traversed become and are regarded as unspecific locations by travelers. Michel de Certeau (1984) describes a trip on a train, as an experience that gives the illusion of a connection to a place while it in fact abstracts it. He argues that looking through a window on a mobile train turns what is outside into a visual landscape. The window separates inside and outside, and the acceleration of the speed of travel prevents a relation between traveler and what is being passed.
This estrangement acquires a particular density in the case of the Tobas who have the historical experience of having been violently detached from those lands. Even when they were not the people to confront the Argentinean army, they remember their grandparents talking about the war and from that and combine them with their own experiences of displacement making this past their own, they would recognize features of the road and be oriented most of the time. What we were looking out of the bus window as a rural landscape some minutes before was after the bus stopped, somewhere out of which everyone was trying to escape.
But the disconnection from the landscape is not just some generic form of detachment from rural environment. The lack of connection with the landscape is part of the expropriation of these lands from the indigenous groups. A century ago, the Tobas had access to the fastest means of transportation, the horse, and could move around the territory with ease while squads of the Argentinean Army got lost, stuck in the mud and feared the bush (see Luna Olmos 1905). The decisive military campaign of General Victorica subjected indigenous groups not just by occupying their territory, but also as it expropriated all indigenous horses and prevented movement (Fuscaldo 1988). Thus when the older men on the bus, fond of being hunters, improvised a camp under nearby trees and started telling stories about hunting experiences, they transformed that place into “monte” (bush). In a way the action of making a camp reclaimed that “nowhere” space as indigenous. It was an active assertion of what some of those men would say to me in other contexts that “before the fencings everything was a free bush where we moved around”. This unexpected stop was a moment in which older people conveyed a collective historical experience to younger Tobas.
In sum, the trip reconstituted the places and the subjects belonging to them. The Tobas living in the city become “urban” as they contrast their habits with those of relatives in the village. The accident in the road emphasizes the contrast between country and city, as it marks the uneasy connections of one to the other. The unpredictable nature of the trip sets a big obstacle for teachers who now have to comply the demands of a strict labor regime and receive sanctions when they are absent from work. The difficulties materialized in the accident generate a sense of distance between the places. The frictions of this trip remind us that movement is never, as a non space ( Auge 1995). Travelers do enter a network of specific relations during a trip, and relate even if only visually, thus contributing to shaping space.
Moreover, the incident reminds us that movement is directed and coordinated from positions of power. The fact that the bus was stopped by its incapacity to advance on a muddy road may be regarded as a natural accident: bad weather caused a muddy road. However the fact that this particular village remains disconnected from a paved network of roads, that there is no public or private transport connecting the village, and even the anxiety of the bus driver, are the dimensions of a spatialization of power. Power resides not only in policing the limits of a territory but in controlling the movement of people in it. This reminds us of Virilio’s claim that power is “less a matter of occupying a given building than on holding the streets” (1986, 4). He argues that the key element in the development of state power is to control movement and their speed. Out of Virilio’s ideas we can consider that the remoteness and bad routes that connect the indigenous village is in fact a restriction in the access to speedy means of transportation and communication.
The difficulty of the trip is also a reminder that the acceleration of time and the compression of space for some imply the slowing down and isolation of others (Massey 1994). The state of the roads to the village creates spatial marginalization because they restrict the capacity to move. Urban Tobas have consciously attempted to avoid this form of marginality by moving to the city. The fact that difference is shaped not just in chains of meanings (Hall 1996), but shaped in the embodied experience of people and contested through struggles over place is an idea suggested by Laurence Grossberg (1992). It allows us to think how subjectivities are shaped by their capacity to access to forms of moving in space and reshape them.
In the next section I turn to a last form of mobility, a form in which Tobas also make an active occupation of space.

Friday, February 05, 2010

On haity


I´m just back from a trip with an urban toba back to his rural village, and read this interesting article about haity and this audio slide . Just interesting to see that it is the spread relations what open up possibilities at all times

Thursday, January 21, 2010

Critique to flows

Something I 'm deleating, from a papaer i'm finding very hard to rewrite.

When studies of transnationalism and globalization emerged, the initial and necessary critique was over the perspective that regarded cultures as confined within clear spatial limits. New studies on diasporas (Clifford 1997), urban ethnoscapes (Appadurai 1996), strategic uses of citizenship (Ong 1999), creative expatriates as “neo nomads” (D’Andrea 2006), appear as examples that have celebrated movement and deterritorialization. The studies show how movement generates the possibility for new encounters and allows cultural productions beyond locality
If other authors have also stressed the role of locality as a counterforce to transnational capitalism (Turner 1991), a critique to this position argues that local social movements are effective in controlling places, but relatively powerless in regards to challenging capitalist control over global spaces (Harvey 1996).
In the anthropology of migration it has been argued that a deep transformation of the nation state’s power is taking place: nationality is being challenged by the simultaneous participation of some people in multiple nation-states, national territories tend to be only temporary emplacements, and state control is always being exceeded by the diversity and heterogeneity of people moving in and out of their boundaries (Inda and Rosaldo 2002).
These lines of study offer important insight to new phenomena, call for an incorporation of movement to our studies, and prove that culture, group and place are not undetachable. Evelyn Peters proposes to study urban indigeneities as a type of transnational identity, since these people change their social context, government jurisdictions, and social interactions as much as transnational migrants (Peters 2003).However, a common critique made to studies of transnationalism and globalization has been that state power, class divisions, gender inequalities are not easily erased by the accelerating flows of late capitalism.To this, I would add the tendency of such studies to abstract the trips in themselves and consider as objects of analysis only the dynamics of the points of departure and arrival. Some works support this critique. Massey (1995) has argued that the acceleration and connectivity of some actors is in direct relation to the slowing down and spatial isolation of other actors. Urry (2005) has called to focus on the material infrastructure that makes those apparently unplaced movements happen.
I agree Gidwani’s and Sivarakrishanan’s (2003)idea that restricting the analysis of mobility only to transnational or continental flows creates a one-dimensional perspective that blinds us to how multiple social subjects transform their conception, inhabitation and perception of spaces by the act of moving.

Sunday, January 17, 2010

cultura material

bue o el ultimo de los posts personales

si bien los ultimos dias me la pase lidiando con mis objetos hogareños
y en especial en la forma de disponerlos para sentir cierta comodidad de accion
ayer esto cobro una espacial intensidad cuando fianalmente nos dispusimos al sotano de
la casa de mi madre donde nos esperan hace 4 años unas cajas con las pertenecias que dejamos al partir a canada.
muchos de los contenidos eran para tirar, ya no tiene sentido una coleccion de notas periodisticas sobre tobas en los 90, o listas de pendientes, carpetas con planificaciones logisticas de un taller dictado en necochea, incluso lo casettes virgenes ya no son de tanta utilidad.
y sin embargo algo extraño y un poco molesto pasa al estar en contacto con eso
infinidad de detalles que hacian a la vida hace 5 años.
por un momento pareciera que uno puede recuperar algunos habitos, incluso actividades,
al estar en contacto con esas cosas. pero no tanto
ahora tengo alguna postal de herzog que teniamos en angus y necesito tener cerca, fotos canadienses que reemplazan la necesidad de vivir con el archivo de fotos mas alla del 2000 (esas las deje alla), una computadora conectada a internet, q hice que reemplazara las carpetas de impresiones infintas.
nada de esto es un cambio drastico de nada. pero si otro ejemplo de que los gestos de todos los dias cambian junto con los objetos y su disposicion. y es muy incomodo dejar de golpe una organización, pero imposible volver por completo a una anterior.
la logica mental q me arme para decidir q traer y no tirar todo o traer todo fue esta:

mantengo los libros claro (aunq pienso regalar unos cuantos)
traje "mi" pintura (hecha por una amiga) y algunas fotos colgadas pre 2005 en las paredes
salvo la seccion "museo y archivo" en la que permito alguna cosa predilecta
q se q no voy a usar pero para mirarla y q me ponga contenta
el resto espero va a reciclar

Friday, January 15, 2010